Aplicaciones de la cromatografía gas-líquido

La cromatografía gas-líquido (CGL) se puede emplear con dos cometidos: efectuar una separación o terminar un análisis. Como método de separación es inmejorable, por lo que sus aplicaciones se multiplican cuando se combina con otros instrumentos con mejores propiedades de identificación, como los espectrómetros de masas, de infrarrojo y de resonancia magnética nuclear.

Análisis cualitativo

Las aplicaciones cualitativas de la CGL son más limitadas. Se utilizan frecuentemente para determinar la pureza de compuestos orgánicos, pues la aparición de picos adicionales revela la presencia de contaminantes y la medida de las áreas bajo estos picos proporcionan un cálculo aproximado del grado de contaminación.

Es también un método excelente para confirmar la presencia o ausencia de un supuesto componente de una mezcla, siempre que se disponga de un patrón.

La identificación de un determinado compuesto A puede realizarse a través del factor de selectividad, tomando un cierto compuesto B como patrón.

Otra forma de llevar a cabo la identificación de un determinado compuesto en una mezcla es haciendo uso del denominado índice de retención o de Kovats (I). Para un alcano normal es igual a 100 veces el número de carbonos del compuesto, sin considerar el relleno de la columna, la temperatura u otras condiciones cromatográficas. Según esto, es posible definir una escala de índices de retención tomando como referencia los alcanos normales. Por lo que el índice de retención de un compuesto desconocido se puede establecer a partir de dos alcanos normales, de los cuales uno eluye antes y otro después que el compuesto, como en el ejercicio 2 de este tema.

Análisis cuantitativo

La CGL es la técnica más adecuada para la separación y determinación de compuestos volátiles térmicamente estables, y permite realizar análisis cuantitativos o semicuantitativos de los mismos, aplicando los métodos de las áreas o las alturas de los picos. Su aplicación se puede extender también a compuestos no volátiles derivatizados (modificados químicamente).

Entre las diferentes aplicaciones de la técnica se encuentran:

  • Análisis ambiental de compuestos orgánicos en la atmósfera, agua, pesticidas, herbicidas y fungicidas…
  • Análisis farmacéutico: control de calidad, cosmética…
  • Análisis toxicológico: drogas, fármacos, alcohol y contaminantes en sangre…
  • Análisis alimenatrios: aceites, ácidos grasos, bebidas, alcoholes, azúcares, aromas…
  • Industria del petróleo: gas natural, gasolinas, parafinas…
  • Análisis de algunos compuestos inorgánicos, como los haluros volátiles de metales

CGL vs. HPLC

Respecto a la cromatografía líquida, la cromatografía de gases tiene la ventaja de disponer de detectores mucho más universales (por ejemplo, el de ionización de llama). Además, para numerosas aplicaciones, los métodos son más simples, más rápidos y más sensibles que los correspondientes a la cromatografía líquida de alta eficacia (HPLC). La instrumentación requerida para cromatografía de gases también es mucho más sencilla y económica que la empleada en HPLC. Sin embargo, en cromatografía de gases, la influencia de la temperatura sobre la distribución del equilibrio es considerable.

Como se ha visto, la cromatografía de gases se emplea cuando los componentes de la muestra son volátiles o semivolátiles y térmicamente estables a temperaturas de hasta 350-400 ºC. En cambio, cuando los compuestos a analizar son poco volátiles y/o termolábiles, la técnica separativa adecuada suele ser la cromatografía HPLC.

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